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    El Peñarroya ahonda más en la herida del Cajasur (51-89)

    No hubo color en el derbi cordobés, que se llevó el Peñarroya.Ya decí­amos en el avance que no hubo duelo fraticida en Vista Alegre. El Cajasur Peñarroya humilló a su homónimo cajista Juventud Córdoba con un rotundo 51-89. Nunca hubo partido, salvo el que diseñó el quinteto minero, que desde el salto inicial enchufó el turbo y le ganó la carrera a su rival de principio a fin. De entrada, un parcial de 2-21 (min.9) dejaba prácticamente sentenciado el pleito cajista.

    Los triples de Camacho y Felipe Garcí­a acompañaban a los mates de Garcí­a-Cuevas en la salida fulgurante de los peñarriblenses. Tanto apabullaron los mineros a los granates que la primera canasta en juego de los anfitriones llegarí­a al filo de la conclusión del primer cuarto. Hasta ese momento, un Cajasur atascado ante la buena defensa visitante no encontraba ví­as de ataque para conectar con el aro rival. El primer parcial lo dice absolutamente todo (6-27), con sólo dos canastas y dos tiros libres como único argumento ofensivo del quinteto local.

    En el segundo perí­odo, el Cajasur se entonó algo más y tí­midamente fue recortando la escandolsa renta que lucí­a el luminoso de Vista Alegre a favor de los pupilos de Hugo Martí­n (19-34, min.17), que aguantaron bien el tipo con un hipermotivado José Carlos Fernández (11 puntos en ese perí­odo), y aunque se adjudicó el parcial con un 21-17, la ventaja minera era lo suficientemente cómoda como para no inquietar la estrategia de Martí­n. Al descanso se marcharí­a el Cajasur Juventud con un buen paquete de puntos en contra (27-44), que no daba lugar a la esperanza, a tenor de lo visto sobre el parket del Palacio de Deportes.

    Tí­mida reacción del Cajasur

    La arenga de Manolo Alguacil en vestuarios tuvo que ser de las que hacen época, porque el Cajasur salió con otra actitud a la cancha de juego. Los granates se pusieron algo más las pilas y recortaron la renta en el marcador hasta los 12 puntos (33-45, min.26). Parecí­a que la reacción local se hací­a efectiva, pero, en un abrir y cerrar de ojos, el Peñarroya dio dos puñetazos seguidos sobre el parket (un triple de Camacho y un robo de Felipe Garcí­a) que dejaban las cosas en su sitio otra vez. Fue un mazazo mortal para los locales que se hundieron definitivamente. La consecuencia fue un parcial de escándalo para los de Hugo Martí­n, que acabaron por finiquitar el derbi (37-68, min.30) antes de tiempo.
    Con el duelo sentenciado, el Peñarroya se limitó a seguir sumando canastas sin que su rival le inquietara lo más mí­nimo. El Cajasur se fue dejando llevar en su agoní­a hasta marcar el definitivo 51-89 final. Un varapalo excesivo para los colistas del grupo, que se hunden más aún en el sótano de la tabla. Y lo que es peor, sin visos de salvación posible.

    CAJASUR JUVENTUD, 51 (6+21+10+14): Raúl Alcalde (4), José M.G.Rivera (6), Christian Speth (0), Alejandro González (11) y Angel Cortés (5) -cinco inicial- Rodrigo Romero (0), Carlos Gómez (0), Dimitrios Merastchakis (11), José Castro (9), Santi Gisbert (0), Eduardo Ruiz (0) y Lorenzo Dí­az (5).

    CAJASUR PEÑARROYA, 89 (27+17+24+21): Manolo Camacho (17), Felipe Garcí­a (6), Alberto Garcí­a-Cuevas (12), Antonio Hernández (8) y Eduardo Hernández (4) -cinco inicial- Carlos Dorrio (12), Francisco Alcalde (0), Juan González (14) y José Carlos Fernández (16).

    ARBITROS: Coladas Lois y Prado Maldonado (Colegio Gaditano). Buen arbitraje. Eliminaron por cinco faltas personales al local González Rivera (29′).

    CANCHA: Palacio de Deportes Vista Alegre (Córdoba). Unos 150 espectadores.

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