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    El destino ya lo ha condenado

    El Cajasol Córdoba 2016 pierde ante L’Hospitalet (68-70) y se encamina sin remisión hacia el descenso

    Regginald Griffin lanza a canasta ante la defensa del catalán Josep Mestres. (Foto: El Día).El destino ya ha condenado al Cajasol y da igual todo lo que pase en la pista. De hecho, parece que ya hace tiempo que el equipo azul camina sin remisión hacia el cadalso, aunque puede que haga más tiempo aún, mucho más, que a nadie le importe demasiado qué le puede pasar. Porque ayer, en una fecha tan incómoda como el Viernes Santo -nadie hizo nada por cambiar el día- y en un partido en el que sobre el papel se jugaba la vida, la escuadra de Júnior sufrió una nueva derrota huérfana de público que le apoyara y abandonada por su directiva.

    De entre el desierto panorama que ofrecían las gradas de Vista Alegre destacaba sobre todo el vacío del palco. Nadie acudió a acompañar al equipo en unos momentos tan duros y en un partido que podía haber avivado mínimamente la llama de la salvación. Hace semanas -se podría decir que meses- que la directiva anda más pendiente de saldar económicamente el curso y pensar en el siguiente que de respaldar a un grupo de jugadores dejado de la mano de Dios. En ese contexto casi esperpéntico, la derrota parecía el único resultado posible, pero visto el partido, resulta aún más triste.

    Porque el Cajasol salió asumiendo su rol de equipo abandonado a su suerte, de bloque que sólo espera su final para poner fin a una larga agonía. A eso se unió un arbitraje infame, cobarde y facilón. Rastrollo y Vázquez son dos árbitros malos y no saben disimularlo. Ayer empezaron su obra demasiado pronto, gustándose ante un colista que es el saco de todos los palos. En cinco minutos habían cascado dos técnicas a los locales, ese equipo que parece no importar a nadie, y puesto a L’Hospitalet en la rampa de lanzamiento (7-15).

    El Cajasol tuvo un amago de reacción al llegar al primer receso (14-19), pero todo se fue al traste cuando los catalanes, comandados por un ejemplar Nate Higgs, encadenaron un parcial de salida 2-16 que disparó el marcador hasta un 16-35 (15′) que parecía dejarlo todo atado.

    Sólo un punto de relajación visitante permitió que el Cajasol llegara vivo al descanso (26-38), aunque la valoración conjunta ofrecía un más que esclarecedor 10-45. Pero ni los datos ni los números reflejaban la enorme diferencia entre los dos equipos, tangibles en lo deportivo, pero insondables en lo psicológico. El equipo de Júnior estaba muerto, sin alma, humillado por dos árbitros nefastos, angustiado por un presente sin solución y desquiciado por un futuro inmisericorde. Daba igual lo que dijera el marcador, porque las caras de los jugadores decían que el partido ya estaba acabado.

    Así que el equipo decidió olvidarse de todo y rebelarse contra un guión ya escrito. Todo empezó con un parcial 7-0 que metió al Cajasol en el partido (33-38) partiendo desde la defensa y de una liberación mental que le permitió meterse de nuevo en el partido. Punto a punto, jugada a jugada, el conjunto azul fue limando diferencias hasta que un triple de Camacho le dio la vuelta al marcador (51-50, min. 29).

    El partido había entrado en una dinámina inexplicable apenas unos minutos antes. Tanto que tras llegar con ventaja al último cuarto (55-54), el Cajasol mantuvo el tipo y entró en los dos minutos finales con la máxima ventaja de todo el partido (66-61).

    Pero… Siempre hay un pero, un cúmulo de peros, tantos como partidos, tantos como para explicar el descenso de un equipo que quizás mereció mejor suerte. Dos triples consecutivos de Higgs y Pino anularon la ventaja local y devolvieron la iniciativa a L’Hospitalet coincidiendo con el último minuto de partido (66-67). Javi Franco falló dos tiros libres en el momento más inoportuno y Xavi López penetró solo por la zona para poner el 68-70 a falta de cuatro segundos para el final. Y otra vez, como ante el Alaior, como ante el Rosalía y como tantas veces este curso, el triple de Suka no quiso entrar. La misma historia de siempre, el mismo final para una película ya vista. Da igual cómo se cuente, porque el Titanic siempre acaba en el fondo del océano.

    José Carlos León
    (Publicado hoy en El Día de Córdoba)

    FICHA TÉCNICA

    CAJASOL CÓRDOBA 2016, 68 (14+12+29+13): Manolo Camacho (11), Adolfo Santos (6), Luis César Garrido (4), José A. Ferrer (19) y Regginald Griffin (8) -cinco inicial- David Suka (9), Fuad Memcic (0), Eloy Rodríguez (0) y Javier Franco (11).

    L´HOSPITALET, 70 (19+19+16+16): Joseph Mestres (14), Cristian Oliva (1), Oscar Andrés (8), Sergi Pino (13) y Nate Higgs (19) -cinco inicial- Kent Raymond (3), Djero Riedewald (2), Jaume López (0), Dario García (2) y Xavi López (8).

    ÁRBITROS:  José Vázquez García (Catalán) y Francisco Rastrollo García (Extremeño). Nefasto arbitraje, que perjudicó considerablemente a los locales. Sin exclusiones.

    CANCHA: Palacio de Deportes Vista Alegre de Córdoba. Unos 100 espectadores.

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