| FIRMA INVITADA Portada | 12.03.2007 | JOSE CARLOS LEÓN |
Quiero un Balsera en mi banquillo
Tengo muchos vínculos con el baloncesto, a veces creo que demasiados. Mi relación con la canasta va mucho más allá de lo profesional –casi diría que es una anécdota-, sino que se establece como una unión cercana a lo amoroso, casi pasional. Mucho antes de pensar que me podía ganar la vida escribiendo de lo que más me gusta, me vinculé al baloncesto como árbitro y comencé a formarme como docente. De hecho, soy profesor de instituto aunque no ejerzo, dos ocupaciones que desde muy pronto me hicieron estar cerca de los más jóvenes.










































En una nueva entrega de la Columna de Oro de la web oficial de la ACB, Martín Tello intenta dar el valor que se merece al trabajo de aquellos clubes que, pese a no tener vitrinas repletas de trofeos, realizan un trabajo que les permite estar ahí, optando a ellos en muchas oportunidades. El responsable de la sección de baloncesto del Diario AS cree que hay que fijarse más en los buenos proyectos, elogiando a los modestos que se mantienen día a día gracias a un gran trabajo y a un enorme sacrificio. Con la autorización personal y expresa del amigo y compañero Martín Tello reproducimos este artículo en ZonaBasket.es que recomendamos no dejen de leer.
Juanma Coronil
Menuda condena/regalo de navidad que el Rector de la UCO y su equipo directivo ha preparado para 120 de sus estudiantes, proclamando la fecha de caducidad en junio de 2007 del proyecto de deporte universitario desarrollado a través de la competición federada. En junio a casa. Cierre patronal. Cierre por defunción. ¿Qué quién se va a morir? ¿de qué? Pues el club, y por falta de alimento y soporte. ¿Quién lo va a matar? Su madre, la Universidad de Córdoba. Un auténtico parricidio deportivo.
Transcurrían los primeros años de los 90 y Córdoba capital contaba con tres equipos en Segunda División Nacional (La Caja, Cajasur y Los Villares), otros en la provincia (Posadas, Pozoblanco, Cabra, Peñarroya) y también otros que estaban emergiendo como eran “todo†un Montilla, Encinarejo o la misma Universidad de Córdoba. Si no cuento mal me salen diez equipos de nivel. El baloncesto en Córdoba estaba vivo, afición, medios de comunicación, directivas queriendo crecer, jugadores con posibilidades de llegar, en definitiva, una provincia que respiraba y saboreaba baloncesto allá donde se encontrara nuestro querido deporte. 